En la mira: LE1F

Cuando hace unas semanas Frank Ocean decidió humildemente salir del clóset diciendo que su primer amor había sido un hombre, la blogósfera y las revistas especializadas comenzaron a hervir: “¿El hip hop se está abriendo? ¿Un rapero gay? ¿Es esto posible?”.

La situación se puso más interesante cuando representantes de aquel medio tan homófobo como lo es (¿o solía ser?) el hip hop (con lo contaminada que está esa escena, por cierto) comenzaron a dar sus opiniones, no sólo respecto a Ocean en específico, sino a la homosexualidad en el hip hop. Así pues, mientras por un lado teníamos a JFK A$AP Rocky expresando su apoyo muy a su manera (“sí, tengo amigos gays y esto no es ningún problema”, vamos que tampoco fue la mejor declaración), por otro lado estaba Chris Brown haciendo lo que mejor sabe hacer: decir y hacer pura pendejada, echándose hace algunos días sendas declaraciones homofóbicas que, por supuesto, tuvo que verse obligado a negar.

En medio de todo esto, surge un personaje al que no le importa en lo absoluto lo que se diga de él o si el hip hop es un medio homófobo o no: LE1F, un rapero abiertamente gay al que descubrimos hace unos días joteando, haciendo voguing y brincoteando en las piernas de tremendo chacal con máscara de Pikachú en el video de Wut.

De impacto. Lo mejor del caso es que Wut resultó un tema exquisitamente pegajoso en el que LE1F hace lo que todo el mundo debería con respecto a la diversidad sexual: incorporarla con naturalidad a la cultura y a la sociedad y no tratarla como una minoría especial, que debe estar metida en el guetto. Así, LE1F lleva todos los convencionalismos de su género y, simplemente, los adapta.

Así pues, tenemos a un rapero que le canta a su chacal: “Este yuppie sólo habla blah blah, quiere jugar con mi Jar-Jar”, de la misma manera en la que los hommies le cantarían a sus bitches (la discusión de género y feminismo la abordamos en otra ocasión).

Lamentablemente, a LE1F no le fue tan bien como a Ocean, quien decidió irse por el lado tranquilo y poco ruidoso, recibiendo, no sólo oleadas de comentarios homófobos, sino incluso, artículos de medios que suponían tener cierta seriedad. Lo curioso de todo este asunto, es que Ocean no es rapero y que su carta fue considerada como un documento o statement del mundo del hip hop. Eso y que tampoco es como que LE1F sea el primer rapero gay.

La cuestión aquí y lo que hace de LE1F un artista que vale la pena escuchar, va mucho más allá de su sexualidad: estamos ante un artista que hace grandes rimas y que le inyecta al pop y al hip hop la frescura que gente como Azealia Banks (o Frank Ocean) han estado aplicando recientemente.

Basta escuchar su más reciente mixtape, Dark York, para darse cuenta de la cantidad de sonidos que este neoyorquino ha mezclado para ofrecer un buen producto.

Esperemos, pues, que la homofobia no termine por aplastar a alguien que claramente tiene un gran talento y, sobre todo, que a LE1F no se le reconozca sólo por su orientación sexual, sino por hacer excelente música.

Les compartimos el video de Wut, así como todo el Dark York.

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