Me enamora fácil: Disco de la semana
¿Es un disco de remixes? ¿Uno de covers? ¿Es Pnau produciéndole canciones nuevas a Elton John? ¿John de repente decidió irse electro? Good Morning to the Night es todo eso y nada de eso al mismo tiempo. Y es que si nos preguntábamos un posible paso que pudieran dar la electrónica y el pop hacia el futuro, ésta podría ser la respuesta.
A través de ocho canciones (¿consideraríamos entonces a esto un EP?), el dúo australiano compuesto por Nick Littlemore y Peter Mayes lleva el concepto de sampleo a otro nivel, más cercano en intención al hip hop que a la electrónica misma. Tomando el vastísimo catálogo de sir Elton (quien sin dudarlo un segundo lo cedió a Pnau), los australianos hacen una suerte de corta y pega para, con la genialidad ya plasmada décadas atrás por John, hacer nuevas genialidades. Demostrando así que lo que es bueno perdura y supera la prueba del tiempo.
Esta especie de cirugía plástica musical no intenta hacer lo que actos como DJ Shadow o Girl Talk, quienes en un solo disco pueden llegar a reunir hasta 400 samples, que dejan muy claro el origen de cada pieza de su rompecabezas y con ellas hacen, a la vez, música nueva, pero siempre dejando limpia la muestra tomada. Tampoco se decantan por la línea de actos como Daft Punk o los Chemical Brothers, que hacen del sampleo que utilizan algo propio a través de la variación o, incluso, la deformación. Y mucho menos se trata de hacer lo que muchos otros artistas han hecho con su catálogo intentando “actualizarlo” para públicos más jóvenes o comerciales (cosa que han hecho desde Alanis Morissette hasta Fey). O peor aún, de esa destrucción y estandarización masiva de la música que ha resultado en proyectos como Glee (lo siento si algún Gleelieber lee esto).
Como dije en un principio, esto tiene un poco y nada de lo anterior.
Lo que en esta ocasión hacen Littlemore y Mayes es tomar trocitos de canciones no tan conocidas de Elton John y, con eso, hacer canciones completamente nuevas: desde los versos cantados por John, hasta la música compuesta.
El más claro ejemplo de este trabajo es posiblemente la canción que abre el disco y que le da el nombre: Good Morning to the Night, un tema compuesto por ocho canciones de Elton John recortadas, revueltas y vueltas a pegar para hacer una pieza electro pop nueva que nos demuestra la capacidad que John tiene (quién diría), para la pista de baila y la nostalgia.
Los toques glam rock de la era setentera de John se perciben refrescados en temas como Sad y, sobre todo, Black Icy Stare. La primera, demuestra que esta combinación estaba destinada a hacerse, pues los Pnau aprovechan los falsettos de John para convertir cinco canciones del británico en una que bien podría ser de Empire of the Sun. Mientras que la segunda, posiblemente la más glam, navega entre la nostalgia y el flamboyant natural de John.
La capacidad natural para el pop de Elton John es aprovechada al máximo, demostrando que en esencia, sus temas tienen una frescura que ya muchos quisieran hoy en día (quizás Elton John mismo), así lo demuestran Foreign Fields (en la que un baño de vocoder nos enseña a un inesperado Elton John); Phoenix, que si nadie nos informara de quién se trata bien podríamos pensar que se trata de la nueva hazaña de gente como Breakbot, Aeroplane o hasta los Daft Punk de Discovery (quienes, por cierto, ya cuentan con una canción con ese título); y Karmatron, que lleva a John a niveles épicos, inundados de sintetizadores y dramatismo.
Pero si Good Morning to the Night destaca cualidades que ya le conocíamos o imaginábamos a un músico como Elton John (su habilidad para la pista de baile, su natural sentido del pop, el dramatismo, el glam y la nostalgia), resulta aún más interesante cuando nos hace descubrir cualidades que no le conocíamos al intérprete de Goodbye Yellow Brick Road (uno de los álbumes más usados para este disco). En Telegraph to the Afterlife, Pnau nos lleva, no sólo a pensar, sino a escuchar qué hubiera pasado si a Elton John le hubiera dado por hacer rock progresivo de tintes pinkfloydianos ¿La respuesta? Elton hubiera hecho excelentes canciones como ésta, una odisea de tristeza espacial de menos de cinco minutos en la que John lanza al espacio una plegaria con un final que simplemente no podría ser más melancólico.
Pero la cereza en este pastel es posiblemente la canción con menos referentes y la que cierra el disco: Sixty, tema para el cual Pnau empleó tres versiones distintas de Sixty Years On (la original y dos versiones en vivo) e Indian Sunset. Sixty Years On, un tema que tuvo que vivir en 1970 a la sombra de Your Song (ambas venían en el segundo disco de Elton) y que ni siquiera fue sencillo, encuentra un reconocimiento tardío pero obligado en la revisión de Pnau, que convierten el tema original en otra épica, esta vez, meramente instrumental y contundente, con el piano de Elton como bandera, recordándonos que, pese a cualquier desplante y excentricidad, Elton John es sin duda uno de los mejores músicos de nuestra historia.
Una plausible reinvención de la música que podría indicarnos opciones a seguir en el futuro.
Good Morning to the Night
Sad
Elton explica por qué Pnau
· Tracks destacados: Good morning to the night, Sad, Black Icy Stare, Telegraph to the afterlife, Phoenix, Sixty (o sea, prácticamente todo el disco).
· Escúchalo si te gustan: Vamos a obviar el hecho de Elton John o Pnau, pero además, David Bowie, T. Rex, Roxy Music, Daft Punk, Empire of the Sun, The Presets, Miami Horror, Cut Copy, Bag Raiders.