por Orlando Blanco

Sí, el título de este editorial es una traducción literal del disco de 2004 de Modest Mouse. Y sí, para quien no lo sepa, éste es un blog mexicano. Por lo mismo, los mexicanos amanecimos el día de hoy, precisamente, con buenas noticias para la gente que ama las malas noticias.
Por si viven algo desconectados del mundo, en este país tuvimos unas muy esperadas y duras elecciones presidenciales el día de ayer. Las opciones que tenía este país eran tres: la continuidad del partido de derecha con sus pros y sus contras (en este rubro, la continuidad de la guerra contra el narcotráfico que vive nuestro país, entre muchos otros contras); la inédita llegada de la izquierda al poder dirigida por un personaje polémico y de ideas un tanto añejas, pero rodeado de grandes políticos; y el regreso de, como lo describiría el escritor peruano Mario Vargas Llosa, la dictadura perfecta: el Partido Revolucionario Institucional, que durante 82 años gobernó a este país con violencia, corrupción e impunidad.
“Momento ¿Qué no estoy en un blog de música?”, seguro se estará preguntando a estas alturas, estimado lector. Sí, no se preocupe, usted sigue en Masturbación Musical donde generalmente hablamos de música y joterías. Y política. Porque en este blog también se toca ese tema y porque, invariablemente, la música se ve influida por la política y viceversa.
Los pasados 90 días de campañas presidenciales fueron francamente agotadores para los ciudadanos. Pero, precisamente el miedo por el regreso de esa “dictadura perfecta” hizo que los ciudadanos mexicanos despertaran como no lo habían hecho en años; y justo en ese interludio de campañas políticas y ciudadanos haciendo política, la música jugó un papel esencial: le otorgó la banda sonora a este movimiento y permitió nuevas expresiones. Expresiones exquisitas, si se me permite decirlo.
Por muy agotadores que hayan sido los 90 días pasados, hemos de reconocer que las expresiones que surgieron de esos 90 días son entrañables y México tenía mucho tiempo que no se sentía así de vivo: ahí estuvieron los conciertos de los #MúsicosConYoSoy132 (el movimiento estudiantil que surgió a partir de todo esto), Gimme the Power el necesario documental de Molotov en el que se justifica de forma excelente la relación entre música y política, las viejas canciones que aquellos que son jóvenes de espíritu recordaron y las nuevas canciones que, como diría Les Luthiers, los jóvenes de hoy en día hicieron.
Sí, queridos lectores, al igual que el mundo árabe, que España y que Estados Unidos, nosotros también tuvimos un movimiento de indignación al que decidimos llamar Primavera Mexicana y que tuvo expresiones maravillosas.
El resultado, al parecer, es justo lo que más se temía: la reinstauración de un pasado que muchos no conocieron, que a otros nos tocó vivir y que muchos otros sufrieron. Es por eso que, sí ustedes nos están leyendo desde alguna ciudad de este país, sentirán el enorme desánimo que baña a la nación. La constante lluvia no ayuda mucho, para ser sinceros. Y si nos están leyendo desde otro país, comprenderán que en estos días México es un país triste que le está dando buenas noticias a la gente que ama las malas noticias.
¿Hay que ser tan derrotistas? No lo creemos. Porque si bien se está reinsataurando un pasado que muchos no queríamos que se reinstaurara (muchos otros sí, tan es así que ahí está), este país y su gente no son los mismos.
Ante esta nueva situación ¿Qué le espera a la escena musical de este país? Es demasiado temprano para decirlo, como también es demasiado temprano para augurar qué pasará con México. Mucha gente apeló a la memoria para que volviera el PRI al gobierno de este país, pues bien, nosotros hacemos algo similar. Durante los 82 años de la dictadura priista que vivimos, pasamos de un hermetismo total hacia el rock a finales de los 60 y principios de los 70, hasta, de nuevo, expresiones increíbles de las que surgieron grandes discos, grandes canciones y grandes artistas. Los 12 años pasados han supuesto un interesante giro entre la música y la política en los que las expresiones de esta coyuntura parecían ser pocas o contadas. Hasta hace unos meses.
La Primavera Mexicana dio grandes frutos para la música de este país (y para la ciudadanía en general). En este blog creemos firmemente que, venga lo que venga, hay aún mucho por hacer, mucho por trabajar.
Si se vienen tiempos de opresión entonces haremos lo que sea necesario para acabar con ella. Y la música será una herramienta. Lo mismo si se vienen encima la censura, la violencia o el miedo. Y si al final no llega ninguna de esas cosas, pues qué mejor.
Sí, hoy tenemos buenas noticias para la gente que ama las malas noticias pero, citando una vez más ese gran disco de Modest Mouse, no se preocupen si las cosas se ponen pesadas, las buenas noticias vienen (o vendrán en camino), y al final, todos flotamos.
Ánimo, Pequenio Masturbadores mexicanos, que pronto habrá buenas noticias para los que amamos este tipo de información y la música no parará.