
"Deja te aprieto un poquito más, manito. Pa' que no te me salgas corriendo."
Si hace un par de años alguien nos hubiera dicho que Jennifer Lopez volvería a ser musicalmente relevante después del 2005, además de reír hasta orinarnos, le habríamos lanzado un mega GUUUUURL , PLEASE!
Cuando parecía que la carrera de J.Lo ya no daba más que para tener hijos y conducir American Idol (signo inequívoco de que tu carrera se ha ido oficialmente a la mierda), logró hacer uno de los regresos musicales más inesperados, innecesarios y culpablemente gustosos de los últimos años, poniéndola de vuelta en lo más alto de las listas de ventas, y básicamente en cualquier aparato reproductor de audio. El resto de la historia ya la conocen.
Después del putazo comercial de On the Floor y el mega flop que fueron tanto los dos sencillos que le siguieron, como el álbum Love?, era lógico que J.Lo corriera de nuevo a pedirle ayuda a san RedOne para que el público no la volviera a aventar al baúl de las popstars olvidadas. Y si eso no era suficiente garantía para crear un monster hit, también nos tenemos que chutar otra colaboración del cubano más odiado del mundo, y no, desgraciadamente no nos referimos a Fidel Castro, sino a uno de nuestros némesis musicales: Pitbull. Y así es como surge la más reciente jotería que, inevitablemente, nos tendrá bailando y cantando durante los siguientes meses: Dance Again.
Sobre la canción, no hay mucho qué decir. Ya se saben la fórmula: beat circuitero + claps de fiesta + sintetizador ñero + rap de Pitbull = Himno gay antrero.
El video tampoco es nada extraordinario, aunque logramos notar un par de detalles que nos dejaron un poco intrigados.
Empezamos con un bonito pensamiento, digno de tarjeta Hallmark, en el que J.Lo nos recuerda que la vida no es más que amar y bailar, para después encontrarnos en un cuarto con todos los bailarines rechazados para el video All the Lovers, de Kylie, y botellas de vodka volando por el lugar.
Momentos más tarde, descubrimos que todo esto sucede dentro del envase de la más reciente fragancia de la señora Lopez, Glowing. Por lo regular no soportamos el product placement, pero esta vez lo agradecemos, ya que así podemos advertirles a todos los Pequenio Masturbadores que, si llegaran a agitar el frasco antes de ponerse esta bonita fragancia, J.Lo y toda la bola de J’s contenidas en él podrían resultar heridas. Y no queremos eso… ¿Verdad?
Ahora llegamos a la parte obligatoria de todo video de J.Lo, en la que el chacal en turno hace una intervención con alguna gracia. Esta vez, se trata de un bailarín, cuyo nombre no sabemos y no pensamos investigar, porque en cinco minutos se volverá irrelevante. Y aquí es donde vemos a J.Lo haciendo lo que mejor sabe (además de cambiar de marido): bailar, como hacía tiempo no la veíamos.
Todo esto, intercalando escenas en las que vemos a J.Lo cubierta de glitter y demás polvos metálicos, donde aún no desciframos si quisieron maquillarla como demonio de pastorela, o si se trata de un sub-plot que desconocemos, en el cual a J.Lo le cae encima una mina de carbón.
A pesar de todo el efectismo y fórmulas gastadas, no podemos evitar confesar que estos días hemos traído la maldita canción pegada en la cabeza y, si bien nos desagrada mucho esta etapa circuitera de J.Lo, la canción podría prescindir de la presencia de Pitbull, y ser algo bastante decente, como cualquiera de las canciones que lo involucra.