Me enamora fácil: El disco de la Semana
Lykke Li y el dueto folk/jazz/house de los noventa, Everything but the girl, comparten muchas más cosas de las que creemos. Ambos tienen una vocalista (sí, lo sabemos, Likke Li es solista) que tal vez no sea la más agraciada físicamente, pero que tiene una voz certera. Los dos pasan de lo electrónico a lo acústico sin problema alguno. Tanto Tracey Thorn como Lykke Li son unas expertas letristas, capaces de retratar la experiencia humana como nadie más. Y ambos tienen un álbum con la palabra “Wounded” en el título que derrocha sinceridad.
“My wounded rhymes make silent crimes tonight” canta Lykke Li en la canción que contiene el título del disco y que funcionará como manifiesto a lo largo del álbum. Los dos discos de los que hablamos son definitivamente discos heridos de músicos apasionados. En Walking Wounded los EBTG hablaban con una honestidad brutal de cómo el amor se rompía, se unía una vez más, se volvía a romper y se reconstruía. Con Wounded Rhymes, Lykke Li hace algo similar, pero denotando los años que le faltan por vivir, aquellos que Ben Watt y Tracey Thorn le llevaban.
Así pues, el álbum de 1996 aborda estos temas desde la perspectiva de la madurez, de quien ha sido quebrado y aprende. Lykke Li lo hace desde la perspectiva de quien está aprendiendo, la herida es la lección. Y eso sí, lo hace con toda la pasión posible. Es, en pocas palabras, su proceso de duelo tras una ruptura.
Quien haya visto el vídeo de I follow Rivers entenderá a lo que nos referimos. Está en su mirada, en esa que la lleva a través del bosque helado y hasta el punto de quiebre. Y Lykke Li simplemente no la puede ocultar.
Desde la primera canción, Youth knows no pain, la sueca establece las reglas. Está en el suelo, una vez más, herida por todo el amor que intentó dar y que no le fue recibido ni devuelto. Ahí está la primera herida: todo el dolor y el sufrimiento duplicados, recuperar lo perdido, todo lo que dio, todo lo que le fue negado. A reconstruirse una vez más. Pese a todos estos golpes, ella nos hace la advertencia: los jóvenes no sabemos del dolor.
Posteriormente, nos hablará de aquello que le rechazaron. En Love out of lust nos habla de su amor, puro y completamente libre. Superior, incluso, a ella misma. Un amor, que va más allá de cualquier versión simplona, es una invitación a vivir para siempre, más allá de nosotros mismos. “we will live longer than i will, we will be better than i was, we can cross rivers with our will, we can do better than i can”, afirma Lykke Li.
Y vaya que la sueca está herida. El siguiente tema, Unrequited love, una especie de pieza folk, es un juego de las mismas frases que emplea en Youth knows no pain (de hecho son casi las mismas), pero pareciera que después de la tormenta decide calmarse y ver qué va a hacer con ella misma: “Once again it’s happening, all this love is unrequited, Twice the pain the suffering, all my love is unrequited, All my love is unrequited, There must mean I live again, And get back what our game I’m in”.
Una vez que su amor puro ha sido rechazado, Lykke Li decide salir de fiesta, olvidarse de sí misma y guardar todo aquello que intentó entregar. Amor desinteresado, sexo sin ninguna clase de compromiso, ahí donde ella no puede equivocarse, ahí donde ella no puede hacer daño, o tal vez, ahí donde nadie puede hacerle daño. Eso es Get Some, primer sencillo del disco y una de las canciones más movidas del álbum, con ritmos místicos, como listos para exorcizar cualquier fantasma.
Rich Kids Blues parece sacar la otra faceta del álbum. Así como está la mujer entregada, dispuesta a dar amor sin condiciones, también está aquella que va detrás de algo, que está buscando, la que está de cacería. En el título lleva el género, y este salvaje blues concluye: “I got the rich kids blues, and I’m not sure what I’m gonna do! “.
Y entonces de repente brincamos a Sadnes is a blessing, posiblemente, una de las mejores canciones del disco. Es aquí donde hace la afirmación que da título al álbum y que, después de toda la ira y la pasión, concluye entregándose a su tristeza: “Sadness is a blessing, Sadness is a pearl, Sadness is my boyfriend, Oh sadness I am your girl”.
El momento más tranquilo llega con I know places, una pieza completamente folk en la que Lykke Li invita a aquel que la dejó en el suelo a ir a un lugar tranquilo, donde no pueda haber daño, donde cada uno pueda desenvolverse. Un poco como el Come to me de Björk. El tema cierra con un outro instrumental que parece decir todo –o hacer sentir- aquello que la letra no dijo.
Jerome es otro de los temas interesantes del disco ¿Será acaso Jerome el causante de todas las heridas de esta historia? De ser así es ésta la declaración más certera. No sabemos si Lykke Li apenas lo ha conocido o lo está recuperando, sólo sabemos que ella no puede sacarlo de su cabeza y que no lo piensa soltar.
Como una especie de respuesta mucho mejor manufacturada a Killing me softly, Lykke Li cierra su álbum con Silent my song, una tema en el que la conclusión es lapidaria: él calló su canción. Ahora sólo queda silencio y no hay más.
Nos hemos saltado intencionalmente un tema del disco: I follow Rivers. De entre todas las grandes canciones que conforman Wounded Rhymes, es posiblemente ésta la mejor. La música va en perfecta sincronía con la letra, que a través de metáforas sencillas consigue ser arrasadora. Lykke Li tiene la particularidad de que en cada una de sus canciones consigue entregarse por completo, pero en ésta, no tiene límites. Y si uno de los temas que toca constantemente en el disco es el amor incondicional, ésta es donde mejor lo expone. El vídeo es simplemente una joya en la que la cantautora demuestra estar comprometida al 100% con su obra, siguiendo, sin mirar atrás a su río, a aquel que la llevara al mar del amor supremo.
Youth Novels parecía ser un disco naïve en el que la autora exponía los primeros tropiezos a la hora de encontrar el amor. Wounded Rhymes es un disco desgarrado que parece narrar el paso siguiente, aquel en el que se ha tropezado y se tiene que aprender a pararse de nuevo.
En alguna entrevista Lykke Li dijo que no sacaría nada de su disco hasta que ella creyera que estaba completamente listo. Pues bien, las espera valió totalmente la pena.
Y aunque ya les pusimos el link, vale la pena que vean el vídeo de I Follow Rivers
Para qué ponerles una canción si tenemos el disco completo, escúchenlo aquí.
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